Ecuador Ancestral

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El glaciarismo

Se ha visto que el vulcanismo se asocia al levantamiento de las montañas y que en las cumbres de éstas se inician los glaciares, cuando disminuye la radiación solar sobre la tierra. Según el Dr. Walter Sauer, el Ecuador ha sufrido cuatro etapas glaciales —incluida la fase pluvioglacial o primera glaciación— reconocidas gracias a los detritos depositados en el suelo.

En las depresiones de los valles interandinos hay grandes depósitos lacustres y fluviales, intercalados con lava volcánica compacta, testimonio de los fenómenos mencionados y prueba del orden en que se sucedieron las épocas glaciales y las interglaciales.

El glaciar de valle parece haber sido el típico de nuestra región, puesto que, a decir de los científicos, se constata que en la cordillera Blanca u Occidental existen sedimentos asentados hasta a 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Primera glaciación o Pluvio-glacial. Ha podido ser reconocida gracias al material morrénico acumulado en lo más alto de las montañas, pese al escaso espesor de sus capas.

Segunda glaciación. Al parecer, se originó en la cordillera Oriental. Sus huellas son visibles en el perfil del río Chiche, al este de Quito, constituido por sedimentos glacio-lacustres.

Los cerros de Guamaní parecen haber alimentado el glaciar de Paluguillo, cuyo deshielo formó una laguna depositando en el lecho de las aguas los detritos que acarreaban desde arriba.

Tercera glaciación. Esta fue la más intensa, debido a los levantamientos epirogénicos continentales, muy notables en esta época del Pleistoceno. Los extensos mantos de hielos dejaron sus huellas visibles en grandes áreas, con una enorme densidad, aún al pie de las cordilleras. En las tierras bajas, estructuradas por las antiguas glaciaciones, las capas de hielo, mediante su acción erosiva, ahondaron aún más las hoyas interandinas.

Cuarta Glaciación. Fue de menor intensidad, comparada con la anterior. De esta fase glaciar se conservan morrenas terminales y otras que marcan el retroceso de los hielos a las altas montañas.

Por la escasa densidad de los hielos de este glaciar, en la época de descongelamiento no se formaron lagunas como ocurrió antes. Sin embargo, el glaciar del Rucu Pichincha desembocó en la antigua laguna de la entrada norte de la ciudad de Quito y, en Imbabura, el del lado occidental del cerro Cusin, desaguó en la laguna de San Pablo, represada por lavas volcánicas del Imbabura y el Mojanda.

Esta cuarta glaciación fue, según Sauer, «débil manto de hielos de valle y de glaciares colgantes» con pequeñas cuencas de alimentación de nieves frágiles que no llegaron a formar morrenas de importancia; el último glaciar dejó en el suelo un delgado manto de cangahua (loess) sobre los sedimentos de las anteriores glaciaciones.

 

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