Ecuador Ancestral

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El glaciarismo

Se ha establecido la existencia de variaciones en la radiación solar recibida por el suelo, lo que permite afirmar que el glaciarismo tuvo en ello su causa principal, sin olvidar que, con cualquier nivel de radiación, ésta disminuye cuando aumenta la latitud. Otra causa es la altitud que establece condiciones glaciales en las cumbres montañosas.

En las condiciones supuestas —menor radiación solar y altas cumbres— la glaciación se alimentaría a sí misma:

• Al detener las cordilleras una mayor precipitación, los hielos de las cumbres crecen y descienden por las laderas para formar glaciales de pie de monte.

• El hielo grueso hace descender la temperatura media y, al agregar altura a la tierra, favorece las nevadas que alimentan los glaciales de cumbre.

• Las amplias extensiones blancas reflejan hacia el espacio unas cuatro veces más calor que el suelo desnudo que, así, tiende a mantenerse helado.

• Un incremento de la radiación solar haría que los hielos avanzaran menos en los inviernos y se retiraran más en los veranos, iniciando el deshielo.

Bosh Gimpera asegura que el glaciarismo tuvo ciclos diversos en el Viejo y el Nuevo Mundo pero Pablo Martínez del Río sostiene que el fenómeno fue sincrónico, apoyándose en pruebas concluyentes con Ci4. Últimamente se acepta la sincronía del fenómeno en las dos regiones.

No existe coincidencia de los estudiosos en cuanto al número de glaciaciones: unos señalan cuatro, con subestadios, tesis que se acepta de manera general, mientras otros señalan tres glaciaciones con sus respectivos períodos interglacíales. Las glaciaciones fueron mucho menos notorias en el hemisferio sur, debido a su geografía oceánica.

El cuadro demostrativo de las glaciaciones Pleistocénicas en el Viejo Mundo y su correlación con la radiación solar es igualmente aplicable a América, al admitirse el sincronismo del fenómeno en los dos continentes, hecha salvedad, como es obvio, de las características locales diferenciadoras.

En Eurasia, los hielos llegaron hasta los 60 ó 50 de latitud norte y tuvieron tal espesor que llenaron los valles y cubrieron las montañas que los originaron. Las zonas libres de hielo sufrieron también la influencia de las glaciaciones que afectaron a las altas latitudes, pues se ha podido comprobar que a cada una de éstas corresponde una época de intensa pluviosidad en las latitudes bajas.


Antes de la glaciación, las colinas muestran formas redondeadas y los valles, perfiles en Y, con comunicaciones graduales entre ellos. En el momento culminante de la glaciación, las cumbres quedan cubiertas de nieve. Cuando los hielos desaparecen, las colinas muestran aristas y los valles un perfil en V, con saltos bruscos de comunicación entre sí.

Al retirarse, los hielos dejaron su impronta en los suelos y rocas que por largos períodos soportaron su colosal presión: morrenas, gravas, vastas extensiones de arcilla, loess transportados por los vientos y la pelada superficie de las rocas son algunas de las cosas que heredó el hombre para construir su habitat y desarrollar la historia de su existencia. Es fácil suponer los sufrimientos que le afligieron en un mundo inhóspito cubierto de nieve perpetua. Hallar comida y abrigo entre las rocas exigirían enorme esfuerzo corporal y mental para poder subsistir.

La dureza del ambiente físico determinó los hábitos de hombres y animales pleistocénicos, obligados al cambio constante de habitat a fin de asegurarse la existencia. Las especies animales y vegetales que no lograron adaptarse perecieron para siempre. El hombre, enfrentado a tanta inclemencia, sobrevivió gracias a su inteligencia, desarrollada durante este largo período arcaico de la humanidad, cuando alcanzó a echar los fundamentos de la cultura, característica que lo singulariza de manera extraordinaria en el curso de la historia cósmica.

 

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