Ecuador Ancestral

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Discusión

Los postulados de Bonifaz han sufrido severas críticas, pese a las pruebas por él presentadas y a sus años de estudio en el sitio. La verdad es que todavía está por determinarse si la extinción de la megafauna ocurrió, en la zona de El Inga, al final del Pleistoceno o a principios del Holoceno, lo cual ayudaría a fijar su cronología.

Al parecer, la cangahua, acumulada sobre el suelo en el postglacial, conserva restos de fauna reciente. Según Ernesto Salazar, en su obra ya citada:

« El asunto se complica mientras no se cuente con la ubicación cronológica relativa de la cangahua del tercer interglacial. Si este interglacial es, como debería entenderse, anterior a la glaciación wisconsiniana, la edad de la fauna puninense sería mayor a 70.000 años, fecha aceptada comúnmente como inicial de dicha glaciación. Si la formación de cangahua no pertenece al tercer interglacial sino al largo interestadio que, en Norteamérica se intercala entre los avances glaciáricos Farmdaliense y Altoniense, la fauna puninense tendría una edad de hasta 30.000 a 40.000 años lo cual le daría probabilidades de existencia hasta comienzos del Holoceno y de haber sido alimento para el hombre temprano del Ecuador».

Hay pruebas claras de la existencia de megafauna (Correal Urrego, 1981:120) en la sabana de Bogotá y en Tibitó así como en el valle de Ayacucho (McNeish et al., 1975:13-15) y el sitio Ushcumachay, en la puna de Junín, que mostró iguales vestigios (Wheeler-Pires Fe-rreira et al., 1962:28, Bryan, 1965:30) mencionados por Salazar en su obra ya citada. En el Ecuador, la existencia de megafauna se documenta por la presencia abundante de puntas de flecha en la sierra, con tamaños que varían entre 7 y 9 cm. (Carlucci, 1963:27) y alguno que pasa de 15 cm. proveniente de la zona de Imbabura. Las dimensiones de estos artefactos podrían probar que la caza fue de animales grandes.

Los testimonios de El Inga no acusan asentamientos permanentes, al no haberse hallado vestigios de comida o habitación. Mientras los restos del nombre pleistocénico del Ecuador siguen ocultos en algún lugar ignorado, el inventario de sus útiles de caza habla bien a las claras de su ingenio creador y de la habilidad para explotar el bosque montano y el páramo, pisos ecológicos del ambiente físico en que se afincó.

 

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