Ecuador Ancestral

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Principales sitios arqueológicos

Los estudios publicados hasta ahora acerca del po-blamiento inicial de la costa permiten fijar la fecha de 9.050 AC para aquella época de la prehistoria ecuatoriana. El cuadro cronológico al Cu propuesto por el Doctor Lanning de la Columbia University de Nueva York en 1964, como resultado de sus trabajos en la sección occidental de la península de Santa Elena (Informe preliminar de la Casa de la Cultura de Guayaquil, 1967:9), muestra los siguientes lugares de asentamientos humanos primitivos:

• Exacto 10.000 AC,
• Manantial 8.000 AC,
• Carolina 7.000 AC,
• Las Vegas 9.050 AC - 3.600 AC.

La cronología transcrita ha sido muy discutida por no existir, pese a los años pasados, el informe final sobre los campos arqueológicos estudiados. Especialmente crítica resulta esta falta en lo referente a los tres primeros, por estar localizados en canteras de horste-no (pedernal) cuyo material cultural no es fácilmente reconocible al hallarse mezclado con el ordinario.

Después de Lanning, los arqueólogos Sarma (1969), Paulsen (1970), Betsy Hill (1975) y Karen Stothert (1978) han contribuido con sus estudios al esclarecimiento de la arqueología peninsular de Santa Elena. Por desgracia, los lugares arqueológicos han desaparecido, por la explotación de canteras y campos petroleros, así como por la expansión urbana.

En comunicación personal a Ernesto Salazar, la ar-queóloga Karen Stothert le ha manifestado que:

«... Exacto puede considerarse válido pero que [ella] no ha podido recolectar muestras liticas en contextos arqueológicos no mezclados ... Lanning ya no considera a Manantial un complejo cultural precerámico válido ... Carolina fue definido a partir de un puñado de artefactos y Lanning no puede ahora ubicar el sitio-tipo. Tampoco ha podido [ella] encontrar otros sitios Carolina en su reconocimiento arqueológico de la península...»

Las Vegas resultó el único positivo de los hallazgos de Lanning. Karen Sothert lo ha estudiado en profundidad y se espera su informe final acerca de 31 sitios del occidente de la península, siendo el más importante el localizado en las afueras de la ciudad de Santa Elena, a 3,5 Km. del mar.

El material arqueológico comprende restos de fauna marina y litoral, útiles de horsteno no bien definidos, objetos de hueso y concha, concentraciones de ocre y el cementerio más antiguo localizado hasta ahora en el país.

Las dataciones al Ci4 de Las Vegas ubican tres fases culturales:

•Pre-Vegas 9.050- 8.050 AC,
• Vegas Temprano 7.850- 6.050 AC,
•Vegas Tardío 6.050- 4.650 AC.

El aporte más significativo es, sin duda, el de los 296 esqueletos de humanos que debieron haber vivido entre los 6.500 AC y 4.600 AC (Ubelaker 1980, Stothert 1985). Pese a que el registro de este material es relativamente grande, sólo constituye el primer índice conocido de los caracteres somáticos del primitivo Poblador de Santa Elena

El informe preliminar de Ubelaker indica los caracteres somáticos del habitante de Las Vegas: estatura media de l ,61 mts. para los varones y de 1,49 mts. para las mujeres; edades promedio de 34 años para los varones y 38 para las mujeres, con máximos de 50 y 60 años. El índice craneano obtenido de 37 individuos acusa mesocefalia y, en menor grado, dolicocefalia y braquicefalia, sin evidencia de deformación cultural del cráneo.

Cari Spath, arqueólogo de la Universidad de Illinois estudió el sitio El Muerto, cercano a Playas, hallando escasos vestigios, lo cual hace presumir que fue un lugar de recolección y no de asentamiento humano permanente. La datación fue de 7.000 AC, posterior a Las Vegas.

El mismo investigador, al revisar estudios anteriores de El Encanto (Puna), postuló que Valdivia se habría superpuesto a un antiguo conchai precerámico, habiendo el grupo social formado un poblado anular; igual podría haber ocurrido en varios otros sitios, como Jambelí y la zona continental de El Oro, probables lugares de reocupación de hábitats muy antiguos. Esta hipótesis tiene fundamento si se considera que, a pesar de su increíble destrucción, en el conchai de Hual-taco, cercano a la frontera sur del Ecuador, se pudo localizar vestigios de la cultura Jambelí.

El mismo Cari Spath, en una hipótesis bien estructurada, postula la presencia aún más antigua del hombre en el litoral ecuatoriano, quizá desde hace unos 40.000 años, aunque hasta ahora no se han aportado las pruebas necesarias. De conseguirse éstas y ser ciertas las aseveraciones de Emilio Bonifaz respecto de la igual antigüedad de los pobladores de El Inga, ambos serían coetáneos de los hombres pleistocénicos de Norteamérica, los más antiguos habitantes de América reconocidos hasta el momento.

De probarse, la coetaneidad mencionada permitiría formular una hipótesis de confluencia de premongoles en las costas occidentales de Sudamérica: Según tal formulación, los premongoles habrían partido, desde un punto común, unos hacia el norte de Siberia y, a través de Bering, a Norteamérica y otros hacia el sur de Asia y, a través del Pacífico, a Sudamérica. La trashumancia de los primeros, ocurrida a lo largo de milenios, ha sido documentada más o menos abundantemente pero ¿Quién sabe si existirían, acá en el sur, otros asiáticos descendientes de los premongoles errantes del sur de Asia, poseedores de una misma tradición cultural que los norteños?

 

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