Ecuador Ancestral

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El poblamiento de norte a sur

Las pruebas más claras del poblamiento de América las ha dado la arqueología que hoy basa sus conclusiones en el método radiocarbónico de datación que permite comprobar la cronología absoluta de los restos de la cultura material dejados por el hombre de otras edades en los estratos de la corteza terrestre. También la Paleontología, cuando dispone del material necesario, da un aporte valioso al fundamentar sus conclusiones con este método de datación.

El estudio científico de la arqueología americana data de 1926-27, a raíz del hallazgo de restos líricos de manufactura humana, los más antiguos de América, en Folsom (Nuevo México) seguido por estudios continuos que han ampliado notablemente el mapa y el calendario prehistórico continental, desde el Paleolítico. Como es bien conocido, la industria lítica de Folsom tuvo gran difusión en territorios de Norteamérica, México y algunas zonas de Sudamérica (Wormington, 1957).

El científico Bosh Gimpera, en 1958-59, formuló la hipótesis de la llegada de dos oleadas de inmigración a América: la primera constituida por recolectores y cazadores menores, provenientes del Sureste de Asia, poseedores de la industria de lascas y nodulos de piedra que pudieron haber llegado a través de las islas Aleutianas o del estrecho de Bering. La segunda oleada sería la portadora de las puntas de flecha de piedra y estaría constituida por cazadores superiores.

En 1948, Giddins halló en un sitio arqueológico en el cabo Denbigh, bahía de Norton, Alaska, hojas de piedra tallada, flechas Folsom y Juma y buriles semejantes a los mesolíticos europeos, no encontrados antes en América. En 1953, Rainey constató la existencia de restos similares, en el interior de Alaska.

La datación de Denbigh es de 8000 AC y podría marcar el punto crucial entre las industrias líricas del Viejo Mundo y América, al relacionar el mesolítico europeo, del cual procederían los buriles a través de Asia y el paleolítico americano, del cual son típicas las puntas de flecha tipo Folsom y tipo Juma.

Puede probarse el paso del poblador asiático a suelo americano mediante la constatación de numerosísimas estaciones arqueológicas cuya cronología describe con certeza los lugares de ocupación humana, en expansión hacia el sur, durante el Paleolítico.

El cuadro adjunto (siempre sujeto a revisión y a cambio) de fechas ar-queométricas de ocupación humana primitiva de nuestro continente ha sido elaborado por el Dr. Ernesto Sa-lazar González, arqueólogo del Banco Central.

Emilio Bonifaz, mediante pruebas de hidratación de la obsidiana, asigna 45.000 AP a restos líticos hallados por él al occidente del cerro Haló, cerca de Quito. El asunto se discute ampliamente.


Aborigen americano del norte y pescador polinesio. Se puede notar los diferentes rasgos fisonómicos.

 

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